lunes, 23 de abril de 2012

EN MI LUNA ROJA



Me levanto angustiada por las obligaciones ineludibles, inaplazables, indelegables.

Algo que en otro momento se trivaliza en la rutina del día, hoy se hace insoportable, una carga.

Mis inseguridades despiertan a sollozos, tal vez por el quejido continuo de mi tristeza.

Y es que, simplemente, no me apetece salir de casa. 

Sólo por un día, refugiarme en el calor de mi taza de té. 


Prepararme una ensalada templada, ligera y sana, rápida, sin más dedicación, porque hoy, quiero retirarme por un momento.

El mundo continúa, y yo, no soy imprescindible.

Reunirme con mi hija en la siesta, descansar mi cadera, relajar mi vientre y aliviar mi espalda bajo el edredón.

Dormirme al son de su respiración y sentir cómo, fundiéndose con mi necesidad de descanso, prolonga su sueño más allá de la costumbre, sabiduría de mujer que ya late en su cuerpo de niña.

Despertarme sus besos y sentirme aliviada, profundamente aliviada...

... y renovada.

Y sentarme a escribir mientras bendigo mi sexo.

lunes, 9 de abril de 2012

EN MI SONORA SOLEDAD

Camino a tientas en la oscura soledad de las horas mientras grito en silencio al viento que necesito una tribu.

De mujeres hermanas, de mujeres hermosas.

Soporto a duras penas el peso de criar a solas con mi cuerpo confuso, con mi alma herida en el abismo que aparece tras despertar a la consciencia.

Y entre lecturas y pensamientos, caricias, sonrisas y llantos abrazo a mi hija.

La bella criatura que tambaleó mi psique, sanó mi alma y cambió mi mirada al mundo.

Escribo desde mi soledad inmensa, en la que vivimos tod@s, en esta (supuesta) sociedad, hasta que encontramos la presencia verdadera y sincera del amor en otr@s.